17/11/07

PIEDRAS

la paranoia de los hijos
petras
Viene a casa un amigo de los sobrinos. Pasa a saludarme y se fija en una ristra de bolitas atadas que tengo en la estantería. En cuanto sale de la habitación pregunta al sobrino “oye ¿qué es eso que tiene Macu en su habitación atadito en bolsitas ¿son piedras?”. El sobrino se asoma a ver qué es y se descojona. Es una ristra de ajos (peladillas, almendras bañadas) de Caramelos Paco que me regaló el amigo Larry porque me lo ponían en Reyes cuando era pequeña. Nos tirábamos por el suelo de risa. Debió de alucinar pensando en el cargamento que tenía expuesto. ¡Ay, dónde tienen ahora la cabeza los de 18!



La paranoia de los padres
petras in pulvere
Estamos en el pueblo y pasa mi hermana por mi casa de Madrid a recoger algo. Me llama alarmada “oye, no digas nada. No sé en qué anda metido mi hijo, pero en el armario de tu salón hay 3 bolsas enormes de polvo blanco. No quiero preguntarle a él todavía pero esto ya no tiene que ver con los porros; estoy muy asustada”. Me lo estaba diciendo y también me estaba asustando; se lo comento a Santi y dice enseguida “¡ah, que no se les ocurra probarlo que es la marmolina del jardincito Zen japonés que recogí en bolsas!” … eso sí que era un buen alijo.


La paranoia propia
petras ad intra
En julio empiezo con molestias de riñón, abdomen… algo no muy definido. Por no irme así de vacaciones al pueblo consulto al médico. Tras mucho trastear decide la médico hacerme una radio-grafía de abdomen que, casualmente alargan hasta el pecho. Voy tan confiada con ella a la consulta y en cuanto pone la placa en la pantalla da un respingo y dice “pero ¿qué tienes aquí? ¿no ves esto?” Yo no veía más que una bola blanca en el lado derecho del costado comparado con la negra del izquierdo. Se me corta la respiración. Arranca la placa de la pantalla y sin decir más sale disparada del despacho. Me deja allí tirada con el cuerpo enfermo… No sé cuánto tardó en volver pero se me hizo eterno. Había ido a enseñarla a otros médicos y comentarla. Dice que está segura de que “es un quiste hidatídico calcificado; soy uruguaya y allí como hay muchísimos desde que se empieza la escuela, te cuentan cómo es y no te digo nada cuando estudias medicina. Pero esto es increíble. No había visto hace años ninguno y menos aquí… es enorme y, si no me confundo, hay dos, otro detrás, cuando acabes todo esto quiero las radiografías, son de congreso”. Sigo alucinada. Ve cómo se me traba el habla y dice que debo de hacerme una ecografía pero que está prácticamente segura de que es eso y si está calcificado, es una piedra, un fósil, que se ha alojado en mi hígado, han hecho una simbiosis y el hígado se ha adaptado a funcionar con eso dentro; si no me ha molestado nunca no tiene mayor importancia. Desde luego las molestias que tenía no eran debidas a eso. Tras hacerme pruebas de todo tipo se confirma su diagnóstico y, efectivamente, hay dos. Ahora sé que tengo alojados estos dos inquilinos desde tiempos inmemoriales.

1 comentario:

molina dijo...

Este y el post de abajo me han parecido gloria bendita.
Dos joyas del costumbrismo bien narrau. Bravo!