19/7/11

Un acuerdo para follar


Los Esteban Light acabamos de sacar un nuevo disco y lo vendemos aquí baratito. Por 6,5 euritos se incluyen el vinilo en color marrrón caquita con cinco canciones dentro de una fabulosa cubierta diseñada por el temeolari Ata, los gastos de envío y la bajada inmediata de la versión digital íntegra.

17/6/11

SECRETA IDIOTA, TE CREES QUE NO SE NOTA


Si durante décadas hemos tenido que soportar los carteles de terroristas buscados por la ley, en esta ocasión es el pueblo quien pone en “búsqueda y captura” a los policías infiltrados entre los legítimos defensores de la Ley, encargados de organizar actos violentos que sirvan para deslegitimar al movimiento ciudadano.
Censurado el vídeo donde aparecían los policías infiltrados que generaron altercados, este cartel los pone en “búsqueda y captura” por la inteligencia popular. ¡Que se enteren sus familias que la oposición a Policía que aprobaron fue para convertirse en terroristas! ¡Que lo vean sus amigos del colegio, del barrio y sus primos del pueblo! ¡Que caiga sobre ellos el oprobio de la vergüenza! ¡Que salgan sus nombres y apellidos a la luz! Y que sirva de aviso al resto de policías infiltrados de que el Pueblo ha despertado y no tolerará más ataques.

con música de ARKAPUAK

19/5/11

Síndrome de Estocolmo (3er capítulo)

Como el tercer capítulo de esta serie es más largo que los anteriores, ahí va en dos partes.



6/5/11

El blog de Malapersona


Malapersona es el autor de la serie de historietas "Mi rollo es el rock" (os pongo una paginica aquí a la izquierda para que refresquéis la memoria) que se publica habitualmente en esa revistaca de chistecicos llamada TMEO. Pues bien, os aviso que este hombre acaba de inaugurar un nuevo blog que se puede visitar aquí.

3/5/11

NÚMEROS REDONDOS

100 es el número de dígitos que tiene la cifra de todos los átomos del universo, o sea un 1 seguido de 99 ceros.

100.000 es el número de veces que parpadeamos y también el número de latidos de nuestro corazón al cabo de un día.

1.000.000.000 kilometros por hora, la velocidad de la luz.

10.000.000.000 es el número de libros impresos al año en el mundo.

100.000.000.000 es el número de neuronas del cerebro humano, el número de estrellas de nuestra galaxia (la Vía Láctea) y también el número de galaxias del Universo.

100.000.000.000.000 es el número de células del cuerpo humano.

Por supuesto todas estas cantidades están debidamente redondeadas!

4/4/11

IRREVERENTES

Ya está en los puntos habituales de venta el último número del TMEO. De esa irreverente revista pergeñada en Vitoria. Una revista que contra viento y marea sigue – desde hace veinticinco años- repartiendo estopa gráfica a diestro y siniestro. Eso sí: con humor.

El TMEO: una publicación que vive gracias a esos cuatro mil militantes que la compran cada dos meses. Y también gracias a esos pequeños comercios, tascas, que se anuncian en ella. O que la venden.

De vez en cuando me gusta escribir sobre el TMEO. ¿Por qué? Quizá porque es uno de los pocos productos culturales (más bien contraculturales) que aún sigue vivo y coleante en este país. El TMEO no deja de ser como una pequeña ventana por la que entra aire fresco, aire libre. Una ventana que nos alivia un poco del sofoco de calor. Porque vivimos inmersos en una calorina asfixiante, mires por donde mires.

En verdad los dibujantes que puntualmente nutren la revista de contenidos han encontrado en esa publicación la libertad que no han hallado en otros espacios. Y es que en el TMEO no se da la autocensura. Que, dicho sea de paso, es la peor clase posible de censura que puede darse en un medio de comunicación. Y es que en este mundo plagado, infectado por el pensamiento político y moral –en el terreno público, en la calle, pero no en nuestras casas- correcto, la gente del TMEO es una excepción. Los del TMEO se mofan de las mujeres, de los hombres, de los homosexuales, de los vascos, de los españoles, de ellos mismos… de todos. No discriminan. Les da igual. En eso son muy igualitarios. Quizá porque el TMEO no vive de las subvenciones o de la publicidad. No corre el riesgo de que una gran empresa anunciante se sienta herida. O de que al político de turno no le guste tal o cual chiste y le retire su apoyo. No tiene, por tanto, por qué ser “políticamente correcto”. Vive de las personas que lo compran. Personas que son capaces de pagar unos euros por llevarse a casa algo que posiblemente se esté mofando de su propia persona. Porque todos pertenecemos a una o a varias categorías sociales, culturales, biológicas, políticas contra las que el TMEO arremete. Y todos tenemos un componente patético, estúpido, egoísta, absurdo del que tenemos que reírnos. Porque es sano. En ese sentido el comprador del TMEO también es una persona libre, que no está encadenada a sus prejuicios. O a los de los otros. En los veinte cinco años que el TMEO lleva en la calle algunos han dicho de ella que es una revista machista, pro etarra, españolista, vulgar, faltona, pornográfica, que realiza apología de las drogas… De todo. Está claro que esos “algunos” no han entendido nada.

La mayoría de los prisioneros supervivientes de los campos de exterminio nazis declararon en su día que el humor fue para ellos una herramienta fundamental para sobrevivir. Una herramienta que les mantuvo vivos. Pues sólo cuando te ríes de algo consigues superarlo. Por ahí van los tiros para entender al TMEO.

7/3/11

Malasaña volumen 1

Estamos intentando financiar un libro que recoja algunas de las fotos que una amiga ha hecho durante años a personajes del barrio de Malasaña de Madrid mediante la preventa de ejemplares y otras recompensas. Toda la información sobre el asunto está aquí.
Agradecemos mucho tanto las pequeñas aportaciones económicas como la difusión del proyecto.




4/2/11

EL BAUL DE LOS RECUERDOS 1


CINE GRATIS

Va a hacer un cuarto de siglo del Cine de Verano del Ayto. de Madrí, primero de izquierdas –PSOE,PCE- tras la Guerra (in)Civil y la primera vez que se ofrecia cine gratis al pueblo. Duró poco, pues enseguida fue cercado y de pago. Sorprende compararlo cómo se ve ahora el cine, en la privacidad del ordenador o en la intimidad de nuestra habitación, donde la gratuidad se ofrece de forma tan diferente.

Eran aproximadamente las 9 de la noche cuando entrábamos en el Retiro por la puerta más cercana a la plaza de Mariano de Cavia. El calor del día aún se mantenía en el aire pero entrábamos en el corazón de la frescura. La Rosaleda había perdido casi todas sus rosas. Dejamos atrás la estatua del Angel Caído y nos dirigimos al Jardín Chino. Creo que era la primera vez que pisaba esa parte. A pesar del agua medio estancada de los canales, en el césped de las orillas se agradecía la humedad. Los bancos bajo los sauces cobijaban apretadas parejas. Las escalinatas del Palacio de cristal estaban tomadas por poetas que intentaban hacerse oír sobre el ruido que monta al bajar, escalón a escalón, un bote vacío tras otro de cerveza. En el Refugio de troncos los jugadores de ajedrez llenaban las mesas y en la explanada de al lado juegan al fútbol.

A las 10 llegamos al recinto de Cine de la Chopera. Hay muchísima animación. Se nota que es el último día gratis y está ya medio lleno sobre todo la parte, separada por una valla, de mesas. En la parte de delante de sillas y bancos, el orden es de quien se lo hace y allí nos sentamos en la 2ª fila tomando cervezas y empanada. Por los laterales pululaba el lumpen más lumpen de Madrid. Se van sentando a nuestro lado: dos bizcos con cabezas de pepino idiotas profundos y muy broncas que están en pelea con dos chulos macarras y muy pasaos que ponían los pies en el respaldo del banco donde estaban sentados. La madre de los bizcos, que no tiene desperdicio, con gafas de culo de botella grita ¡Qué cruz! ¡qué cruz! ¡Ni en el cine podéis dejarme tranquila! ¡Ven acá golfo, que vaya vida que me das! Y claro, ni caso, él anda a lo suyo ¡que quites de ahí esas zapatillas, que no tienes derecho! El pasao metiéndosele en el cogote le grita ¿qué dice, que no oigo nada? ¡Oye, que no oigo nada! Dejadlos ¿no veis que son unos drogaos y vamos a tenerla gorda? ¡Mira que no poder vivir en paz ni en el cine!

A nuestro lado se ha sentado una madre con dos hijas y niño que salen por pies en cuanto la madre pone el culo en el banco... ¡que ya os he dicho que no quiero perderos de vista! ¡Rubén, niño, ven aquí! El niño está mascando algo que le han dado. Pero, ¿qué comes? ¡Ven aquí! ¿No te he dicho que no cojas nada? Es que a ti te drogan ¡Como si no tuviera ya bastante con lo de las niñas! Rápidamente la de gafas de culo de botella interviene ¡Diga que sí, que no se puede fiar una de nadie! ¡Los drogan a todos! La madre se fija en nosotros y le falta tiempo para empezar el relato: es que ¡vaya sitio!, no hay que fiarse. Bueno ¡para qué contarles! El otro día estaban aquí dos señores muy educados sentados a nuestro lado y venga que convidarnos a las niñas y a mi, pero luego va y me dice la niña, la mayor, la de 14 años...mamá, esos señores querían abusar de mí. Como les digo, le metían la mano para tocarle los pechitos y sus partes y, como no pudieron, pues le dieron un pellizco que menudo moratón tenía. La de atrás no ha perdido detalle y con un golpe en el hombro la apoya. Ella insiste...pero señora ¡qué me dice a mí! ¡Aquí mismo...aquí mismi­to, .que vaya cerdos que hay y no son más que unas niñas! Porque mire uste, con lo guapas que son. Vea. La mayor es esa de ahí ¡Qué piernas tienen mis niñas! La niña luce sus largas y macizas piernas de 14 años hasta las nalgas y a los lumpen le babean los ojos ¡Rubén, que vengas aquí y no comas nada!!!...Señora tráigalo aquí y péguele, por lo menos que al niño no le pase lo que a las niñas. ¡Que estos son capaces de todo! ¡Qué cerdos!

Y aún faltan diez minutos para empezar MARATHON MAN.

La gente de los cinco bancos a nuestra izquierda son como sacados de otra película... tartamudos, borrachos, chulos, putas y bujarrones viejos y alcohólicos, “ellas” teñidas casi todas de rubio platino y las coronillas profundamente negras como las finísimas cejas. Litros de vino y cerveza corren de mano en mano. Casi todos están recién peinados, con el pelo grasiento bien empapado de agua y camisas casi limpias, las caras enrojecidas y los ojos lascivos y vidriosos.

¡Uste, Loli...como yo...tocaya! Ha salido gritando desde esas filas, entre el lumpen de tíos. Pantalón muy corto de pana fina marrón oscuro que deja salir las mollas por todas partes y camiseta rosa de tirantes que recoge las tetas con dificultad ¡pero oiga! ¿Qué me ha dicho esta señora de sus hijas?... ¡pues sí, como se lo cuento! Y vuelve a empezar la historia de la niña completa para su tocaya y vuelven a babear los ojos de todos ¡Diga que sí señora, hay mucho cerdo! grita la Loli mirando alrededor y a todo pulmón. Mire, sin ir más lejos, ese de las gafas de ahí, el Paco, le llaman y el Cubano, esos eran... y ¿qué me va a decir a mí? Fui ayer a ofrecerle pipas y me dijo ¡que me das las mamas! ...¿yo? ¿Yo te he dado las mamas? ¡Si repites eso te rajo, te lo digo, te rajo!!!

Los cinco bancos son un hervidero de murmullos, risas, codazos y excitación. El tal Paco, sin camiseta se abanica con un cartón el pecho brillante de sudor sin perder de vista a la Loli.

Los bizcos se han cambiado de sitio. Los tenemos justo detrás, junto a su madre y han arrastrado tras ellos a los de las zapatillas en el respaldo. Vuelve a organizarse de inmediato... ¡que te he dicho que bajes las zapatillas!... ¡oye, es que no oigo nada! La madre le mete un codazo. Te digo que los dejes, que son drogadictos. No te metas con ellos que puede ser peor. El perro que llevan se nos enrosca entre las piernas y levanta una polvareda bajo los bancos al revolcarse como una tormenta.

Por fin, a las 10:30 en punto, como estaba anunciado, se apagan las luces y empieza la película, respiramos pasta de polvo y están todos los bancos a tope. No paran de moverse y los niños juegan delante y detrás de la pantalla. Después de un primer corte para cambiar el rollo estalla la voz de la Loli, parece que dirigiéndose al Paco: cabrón, cerdo ¿qué te has creído, que soy como todas esas putas que tienes? Entre ella y el cerdo/cabrón hay sentado otro colega que trata de frenarla pero la Loli está lanzada y el Paco no se libra de un mordisco, no se sabe muy bien si en el cuello, cara o brazo. Tiran de ella, pero el mordido ha podido agarrar la camiseta rosa de tirantes de la Loli y tira con todas sus fuerzas entre chillidos insultos y ordinarieces hasta lograr arrancar los tirantes. ¡Esto no me lo haces a mí, cerdo! ¡A ver qué hago ahora! ¡Cabrón, es que te voy a matar!

En la pantalla ruedan diamantes por el hueco del ascensor. No sabemos muy bien si seguir el Marathon Man de la pantalla o el Marathon Woman de atrás. Estamos al loro, se están calentando y puede salir una botella por los aires. Tras los chisteos insistentes de silencio se calma la bronca con la misma espontaneidad con que surgió. Después del segundo corte para cambiar rollo vuelve a repetirse la escena entre la Loli y su amigo. Los colgaos no han parado ni un momento de entrar y salir saltando por el banco donde estamos para ir a mear, a beber, a comer... Se tambalean, se apoyan, destilan alcohol y piden disculpas continuamen­te. No pasa mucho rato y en el lateral izquierdo retumba la valla metálica. Medio cine en pié. Los niños corriendo enloquecidos hacia el ruido a husmear. Golpes, gritos, polvo... y de nuevo la calma.

Bueno, son las 12:15. Termina la proyección y estamos extenuados de tantas películas a la vez. No puedo casi abrir los ojos del polvo que llevo dentro. La Loli atraviesa por los bancos cogiéndose la camiseta intentando que no se le salgan las tetas. Silbiditos generales a su paso.

Marathon Man podré volver a verla, el resto es irrepetible.

Maku Vicente.

Madrid… aquel verano del ’87

2/2/11

El gregario

A nuestro colaborador Manolito Rastamán le han hecho una página web sobre el personaje que publica mensualmente en el "Rojo y negro", el periódico estatal de la CGT. De paso, también ha aprovechado ese espacio para meter otras cositas que va dibujando.

15/1/11

Síndrome de Estocolmo (2º capítulo)

Nueva entrega de la serie del temeolari "El Diek".